
Formosa admitió una baja en la vacunación, pero no publicó ninguna cifra
Buenos Aires, 30 julio (NA) - El gobierno de Gildo Insfrán admitió una disminución de las coberturas de vacunación en Formosa y anunció una campaña infantil para evitar el regreso de enfermedade...
Buenos Aires, 30 julio (NA) - El gobierno de Gildo Insfrán admitió una disminución de las coberturas de vacunación en Formosa y anunció una campaña infantil para evitar el regreso de enfermedades prevenibles, pero no publicó porcentajes, metas ni diferencias entre departamentos.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la advertencia fue formulada el 28 de julio por Julio Arroyo, jefe del Departamento de Inmunizaciones del Ministerio de Desarrollo Humano provincial.
El funcionario reconoció que la caída en la aplicación de vacunas del Calendario Nacional representa un riesgo sanitario concreto y puede favorecer la reaparición de patologías que permanecieron controladas durante años.
Arroyo atribuyó parte del problema a la desconfianza posterior a la pandemia de COVID-19 y señaló que el fenómeno también afecta a vacunas obligatorias que no están relacionadas con el coronavirus.
La provincia informó que concentrará la recuperación de esquemas en niños nacidos durante 2024, 2025 y 2026. También mencionó vacunatorios con horarios ampliados, operativos domiciliarios y puestos en actividades recreativas, deportivas y culturales.
La campaña responde a un problema real, pero fue presentada sin el dato elemental que permitiría medirla: el nivel actual de cobertura.
El Ministerio no indicó cuántos niños integran la población objetivo, cuántos tienen esquemas incompletos, qué vacunas registran las mayores caídas ni cuántas dosis deberán aplicarse antes de fin de año.
Tampoco publicó una comparación con 2024 y 2025 ni explicó si el descenso se debe exclusivamente al rechazo de las familias, a dificultades geográficas, a problemas de registro, a falta de personal o a demoras en la disponibilidad de dosis.
La Organización Mundial de la Salud utiliza coberturas cercanas al 95 por ciento como referencia para impedir la transmisión sostenida del sarampión. El porcentaje necesario puede variar según la enfermedad, pero cualquier estrategia requiere datos desagregados y verificables.
El propio Ministerio de Salud de la Nación advirtió que el descenso progresivo de la vacunación acumula población susceptible y facilita brotes de coqueluche y otras enfermedades.
En Formosa, la obligación de presentar esos números corresponde al ministro de Desarrollo Humano, Juan Carlos Atencia, designado por Insfrán en abril.
El cambio reciente de ministro no permite trasladar la responsabilidad. Insfrán gobierna la Provincia desde 1995 y controla desde hace décadas la estructura sanitaria encargada de registrar nacimientos, aplicar vacunas y vigilar enfermedades transmisibles.
La campaña debe incorporar un tablero público con cobertura por vacuna, edad, departamento y centro de salud. También tiene que diferenciar las dosis aplicadas en término de aquellas recuperadas con demora.
Sin esa distinción, la Provincia puede exhibir un porcentaje final elevado y ocultar que miles de niños permanecieron desprotegidos durante los meses en que debían haber recibido la inmunización.
El Ejecutivo deberá informar además la existencia de dosis, el calendario de operativos, los equipos asignados y el porcentaje de familias que no pudieron ser localizadas durante los recorridos domiciliarios.
La desconfianza no se revierte únicamente con mensajes generales. Requiere campañas transparentes, información sobre seguridad y eficacia, profesionales disponibles para responder preguntas y datos que permitan comprobar los resultados.
Insfrán suele presentar el sistema sanitario provincial como uno de los pilares del denominado “Modelo Formoseño”. La admisión oficial de una baja obliga ahora a reemplazar la propaganda por una rendición cuantitativa.
Si la Provincia considera que existe riesgo de que regresen enfermedades prevenibles, debe mostrar la dimensión del problema. Anunciar una campaña sin publicar el punto de partida impide evaluar si funciona y deja a las familias sin una advertencia precisa sobre las zonas de mayor vulnerabilidad.
Agencia NA